Estaba en el borde de la piscina con los pies dentro de ésta, escribiendo alguna tontería en mi libreta de siempre. Eran las siete de la tarde, verano. No hacía calor, pero el sol brillaba tímidamente. Mitad de la piscina estaba cubierta de luz, la otra mitad de sombras. La pequeña cascada formada por piedras que había en uno de los laterales de ésta, emitía un sonido tranquilizador a la vez que arrollador. Mis pies estaban fresquitos dentro del agua, yo me encontraba en el lado donde se proyectaba la sombra.
De repente, como atraída por el color azul verdoso que los azulejos del interior de la piscina le aportaban al agua, por el sonido envolvente del agua cayendo, por la suave brisa que acunaba mi cabello, prácticamente tiré mi libreta y el bolígrafo hacia las hamacas, y me dejé caer, sentada como estaba, dentro de todo ese conjunto de frescor.
Después del estruendo que produjo mi cuerpo al caer al agua, noté miles de burbujas subiendo desde la planta de mis pies, pasando por todo mi cuerpo y levantando mi camiseta, hasta llegar a mi cabeza, perdiéndose las burbujas más pequeñas entre mi pelo.
Luego, me vi arrastrada lentamente hasta el fondo de la piscina, quedándome inmóvil unos segundos para poder admirar la belleza de estar invadida por el silencio ensordecedor. El agua me llenó los oídos, y solo podía escuchar el ruido de las burbujas que mi ropa y mi nariz liberaban hasta que llegaban a la superficie, desvaneciéndose para siempre.





Es el primer relato que leo tuyo y, me gustaría decirte, que escribes muy bien!! Dalo por seguro, me quedo en tu blog!!! Nos leemos!!
ResponderEliminarLurei
Ay qué linda ♥ ¡Gracias por leerme, yo haré lo mismo!
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